Sapara: el monasterio escondido de los Jaqeli, a doce kilómetros de Akhaltsikhe

Desde Akhaltsikhe una carretera sale hacia el sureste, deja el valle, sube por un bosque de pinos y, a los 12 km, se acaba en un claro donde hay un monasterio pegado a la ladera, con una iglesia de cúpula, otra más baja, un campanario, muros de defensa y, detrás, roca. No se ve hasta que se está encima; por eso se llama Sapara, que en georgiano quiere decir escondido. Los monjes lo escogieron por eso en el siglo X, y los señores de la región lo convirtieron en su panteón tres siglos después, cuando Georgia se desmoronaba y había que esconderse de verdad.

Monasterio de Sapara, en el bosque cerca de Akhaltsikhe
Sapara, en su claro del bosque a 12 km de Akhaltsikhe, con la iglesia de San Saba y el campanario.

Dos iglesias, tres siglos

La pequeña, la de la Dormición, es del siglo X, de nave única, y guarda lo más raro del conjunto: un iconostasio de piedra tallada de la misma época, con relieves de la Anunciación, la Natividad y la Presentación, de los pocos que quedan en Georgia. La grande, San Saba, la levantó hacia 1290 Beka Jaqeli, el atabeg de Samtskhe, cuando los Jaqeli eran casi independientes entre mongoles y bizantinos: planta de cruz con cúpula alta, fachadas con relieves y, dentro, frescos de finales del XIII y principios del XIV que cubren todo. En el muro sur están retratados Beka y sus hijos Sargis y Kvarkvare, con sus túnicas y sus nombres, mirando al altar; son de los retratos de donantes mejor conservados del país. Al lado, el campanario de dos pisos, también del XIV, y las ruinas del palacio de los Jaqeli.

Lo que pasó después

En el siglo XVI Samtskhe cayó en manos otomanas, los Jaqeli se hicieron musulmanes y pashas de Akhaltsikhe, y Sapara quedó vacío y escondido durante cuatrocientos años, lo que, para los frescos, fue una suerte: nadie los encaló ni los picó. En 1989, con la Unión Soviética acabándose, volvieron los monjes, y hoy hay una comunidad que mantiene el sitio, canta las horas y recibe a quien llega con discreción. Es un lugar de silencio: se pide no hablar alto, no entrar durante los oficios y vestir con recato.

Frescos medievales en el interior de una iglesia georgiana
Los frescos de San Saba, de hacia 1300, con los retratos de la familia Jaqeli.

Cómo encajarlo

No hay transporte público: desde Akhaltsikhe, un taxi lleva en 25 minutos, espera y vuelve por unos lari; los últimos kilómetros son de pista y en seco se hacen con cualquier coche. Entrada libre. Lo normal es un día en Akhaltsikhe con la fortaleza de Rabat por la mañana, Sapara al mediodía y la tarde en Vardzia, a 60 km, o dormir en Akhaltsikhe y dejar Vardzia para el día siguiente. De mayo a octubre; en invierno la pista puede cerrarse con nieve.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se llega a Sapara?

Solo en coche o taxi: 12 km desde Akhaltsikhe, 25 minutos, con los últimos kilómetros de pista que en tiempo seco se hacen con un turismo. Un taxi desde la ciudad lleva, espera y vuelve por unos lari.

¿Está activo el monasterio?

Sí, desde 1989 vive en él una comunidad de monjes. Se puede visitar con respeto: silencio, ropa discreta y sin entrar en las iglesias durante los oficios.

¿Se puede ir en invierno?

La pista puede quedar cortada con nieve; conviene preguntar en Akhaltsikhe antes de subir. De mayo a octubre no hay problema, y en octubre el bosque está en su mejor color.