La Crónica de Georgia, el monumento de Tsereteli sobre el embalse de Tiflis: qué cuentan sus dieciséis pilares, por qué está sin terminar y cómo llegar
Desde cualquier punto del norte de Tiflis se ve, en una loma sobre el embalse, un bosque de columnas negras que no encaja con nada: es la Crónica de Georgia, Kartlis Matiane, dieciséis pilares de bronce y cobre de hasta 35 metros con los que Zurab Tsereteli, el escultor georgiano de los monumentos descomunales de Moscú, quiso contar en 1985 tres mil años de historia del país en relieve. No se terminó, se oxida, lo rodea un descampado y a los georgianos les gusta a medias, pero cuando uno está debajo, entre los pilares, con el viento, el embalse azul a un lado y el Cáucaso nevado al fondo, entiende por qué cada vez viene más gente. Esta guía cuenta qué hay en cada pilar, qué pasó con la obra y cómo llegar.
Qué cuentan los pilares
Son dieciséis columnas en tres filas, con los relieves ordenados en dos pisos. El de abajo, a la altura de los ojos, es la vida de Cristo, de la Anunciación a la Resurrección, con escenas grandes y figuras de bulto que se pueden tocar; el de arriba, a diez o veinte metros, son los reyes, reinas y héroes de Georgia, Parnavaz, el primer rey, Vakhtang Gorgasali, el fundador de Tiflis, David el Constructor, la reina Tamar, y los poetas y escritores, con Shota Rustaveli y su Caballero de la piel de pantera. Entre los pilares hay una cruz de Santa Nino, la de los brazos caídos, y una capilla pequeña, y en los costados, escenas de fiestas, vendimias y banquetes con los cuernos de vino. Está todo sin cartel, así que conviene llevar leída esta lista o preguntar al vigilante, que suele explicar.
Por qué está sin terminar
Tsereteli, nacido en Tiflis en 1934 y muerto en 2025, era el escultor oficial de la Unión Soviética tardía y después de la Rusia de Luzhkov, el del Pedro el Grande de 98 metros en Moscú, y lo empezó en 1985 con dinero público soviético como su regalo a Georgia; con la independencia de 1991, la guerra y la ruina, la obra se paró con los pilares en pie y los relieves a medias, y así sigue, con algún añadido pagado por el propio escultor en los años 2000. Los críticos georgianos lo ven como un Tsereteli más, desmesurado y de gusto dudoso, puesto donde nadie lo pidió; otros han acabado tomándole cariño, y las excursiones y los fotógrafos han hecho el resto. No es Patrimonio de nada ni está protegido, y no hay plan de acabarlo.
Las vistas
La colina está a 700 metros, sobre el embalse de Tiflis, el lago artificial de 1953 que llaman el mar de Tiflis, con los barrios de bloques de Gldani y Temka a un lado, el embalse azul a los pies y, al norte, en los días limpios, la cresta del Gran Cáucaso con nieve. Al atardecer el sol entra entre los pilares y el bronce se pone rojo; es la hora de ir, y no hay nada alrededor, ni sombra ni café, así que se lleva agua y se vuelve antes de que anochezca.
Cómo llegar
El monumento está a 12 km del centro, en el borde norte de la ciudad, y no hay transporte que llegue a la puerta: lo más fácil es un taxi por aplicación desde el centro, media hora, y pedirle que espere o que vuelva, porque allí arriba no pasan taxis; en transporte público se va en metro hasta Ghrmaghele o Sarajishvili, en la línea verde, y desde allí un autobús o un taxi corto hasta la subida. Es gratis y abierto siempre. Con hora y media sobra, y se combina con un baño o un paseo en el embalse en verano, o, si se va con coche, con la salida a Mtskheta, que está a 20 km por la misma carretera, para seguir con el monasterio de Samtavro y la historia de Santa Nino que la cruz del monumento anuncia.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega desde el centro?
En taxi por aplicación, media hora y precio pequeño, pidiéndole al conductor que espere porque arriba no hay taxis; o en metro hasta Ghrmaghele o Sarajishvili y desde allí un autobús o un taxi corto hasta la colina. No hay transporte público que llegue a la puerta y el último tramo es una subida de unos minutos a pie.
¿Está terminado el monumento?
No: los dieciséis pilares están en pie y la mayoría de los relieves hechos, pero la obra se paró con la caída de la Unión Soviética en 1991 y quedaron partes sin esculpir, sin pavimentar y sin la plaza que preveía el proyecto. Tsereteli añadió algo en los años 2000 y no hay plan oficial de acabarlo.
¿Quién fue Zurab Tsereteli?
Un escultor y pintor georgiano, nacido en Tiflis en 1934 y muerto en 2025, que fue el autor de los monumentos más grandes de la Unión Soviética tardía y de la Rusia de los años noventa, el Pedro el Grande de Moscú entre ellos, y presidente de la Academia de las Artes de Rusia durante casi treinta años. La Crónica fue su regalo a su ciudad.