Lo verde son los jardines: el parque dendrológico de Shekvetili, con cientos de árboles centenarios traídos de todo el país, y el jardín botánico de Batumi si queda tiempo. Las fortalezas vienen antes: el viaje baja de Tbilisi, vista a pie el segundo día, hacia Gori y la ciudad rupestre de Uplistsikhe, duerme en Akhaltsikhe bajo el castillo de Rabati y dedica el cuarto día a Vardzia, la ciudad excavada de la reina Tamar, y a la fortaleza de Khertvisi, con noche en Kutaisi.
El quinto es el del parque y la costa, y el sexto, Batumi entero: la fortaleza romana de Gonio, el museo Borjgalo y el bulevar. Traslado al aeropuerto el último día. Sin montaña alta ni Kajetia, con dos días de más de cinco horas de coche. Hoteles en Tbilisi, Akhaltsikhe, Kutaisi y Batumi.
Itinerario
1º Día - Traslado del Aeropuerto de Tbilisi a la capital
Carretera total del día - 18KM 0 Horas y 25 Minutos Te recogemos en el aeropuerto a la hora de tu vuelo y vamos al hotel. Hoy no hay más programa. Carretera 18KM 0 Horas y 25 Minutos2º Día - Tbilisi - Visita guiada en español
Sin carretera Hoy: la avenida Rustaveli, la plaza de Metekhi, la fortaleza Narikala, Abanotubani y Anchiskhati.Avenida Rustaveli
Kilómetro y medio de plátanos de sombra entre la plaza de la Libertad y la plaza Rustaveli. Es la calle donde Tbilisi se da importancia: el Parlamento, la Ópera de aire morisco de 1896, el teatro Rustaveli, la iglesia de Kashueti, el Museo Nacional y los antiguos hoteles de principios del siglo XX. Lleva el nombre de Shota Rustaveli, el poeta del siglo XII que escribió "El caballero en la piel de pantera", el libro que cualquier georgiano sabe citar.
Se recorre andando en media hora larga, o en dos paradas de metro si aprieta el calor. Delante del Parlamento hay una placa que conviene parar a leer: el 9 de abril de 1989 el ejército soviético disolvió aquí una manifestación y murieron veintiuna personas, casi todas mujeres. Ese día pesa todavía en la política del país.
Plaza de Metekhi
El rey a caballo que mira la ciudad desde el acantilado es Vakhtang Gorgasali, el fundador de Tbilisi según la tradición; la estatua es de 1967. A su lado, la iglesia de Metekhi, de finales del siglo XIII, construida por Demetrio II sobre otra del siglo V. Aquí estuvo el palacio real durante siglos, y en el XIX y en tiempos soviéticos el edificio fue cárcel: Gorki pasó por ella. Luego fue teatro y en 1988 volvió a ser iglesia.
Venimos aquí por la vista, que es la mejor de la ciudad baja: los baños de azufre justo debajo, Narikala enfrente y el río pasando entre los dos. Es una parada de quince minutos que casi siempre se alarga por las fotos.
Fortaleza Narikala
Subimos en el teleférico que sale del parque Rike y cruza el río en dos minutos; vale lo mismo que un billete de metro y se paga con la misma tarjeta. Arriba está Narikala, o lo que queda de ella: la fundaron los persas en el siglo IV, la ampliaron los árabes en el VIII y los georgianos en el XII, y en 1827 una explosión del polvorín se llevó buena parte de los muros. La iglesia de San Nicolás, dentro, es de 1997 sobre cimientos medievales.
La razón de subir no son las piedras sino la vista: el casco viejo entero, las cúpulas de los baños, el río y Metekhi enfrente. Ojo, que las murallas no tienen barandilla y la roca está pulida de tanto pie. Desde aquí se baja andando por el barrio de Betlemi hasta los baños, y por el camino se pasa junto a la Madre de Georgia, la estatua de aluminio de 1958 que vigila la ciudad con una copa en una mano y una espada en la otra.
Abanotubani
Tbilisi quiere decir "lugar cálido", y el calor sale de aquí. Abanotubani es el barrio de los baños de azufre, en la orilla derecha del Mtkvari, justo debajo de Narikala: unas cúpulas de ladrillo a ras de suelo con los baños debajo, y el agua que brota sola a 37-40 grados y huele a huevo. La leyenda dice que el rey Vakhtang Gorgasali fundó la ciudad en el siglo V al ver que un faisán herido se curaba en estas aguas. Pushkin se bañó aquí en 1829 y dejó escrito que no había visto nada igual.
Se puede pasear y mirar, pero lo que merece la pena es entrar: una sala privada con bañera de agua caliente y, si quieres, un frotado con guante de crin que te deja como nuevo. Hace falta reservar en temporada alta, y hay que llevar bañador y toalla o alquilarlos. La fachada de azulejos azules es la del baño Orbeliani; los demás son más sobrios por fuera.
Anchiskhati
Es la iglesia más antigua que sigue en pie en Tbilisi, y no lo parece: una basílica pequeña de tres naves, de piedra sin adornos, escondida en una calle del casco viejo. La levantó el rey Dachi, hijo de Vakhtang Gorgasali, hacia el año 530. El nombre viene del icono de Cristo de Ancha, que llegó aquí en 1664 desde una zona que hoy es Turquía y que ahora está en el Museo de Arte. El campanario de ladrillo, de 1675, es lo que se ve desde la calle.
Si cae en domingo por la mañana, entramos con la misa: el coro de Anchiskhati canta polifonía georgiana como se cantaba hace siglos, y es de lo que más recuerda la gente del viaje. El resto de días está casi vacía y se ve en diez minutos. Hay pañuelos en la entrada para las mujeres.
3º Día - Tbilisi - Gori - Uplistsikhe - Akhaltsikhe
Carretera total del día - 248KM 4 Horas y 12 Minutos Primero el museo de Stalin, después Uplistsikhe. 248 km, 4 horas y 12 minutos; comemos por el camino. Carretera 89KM 1 Horas y 22 MinutosMuseo de Stalin
Gori es la ciudad donde nació Iósif Dzhugashvili en 1878, y el museo que le dedicaron en 1957 sigue abierto casi como entonces. Son tres cosas: la casita de madera donde nació, protegida bajo un templete de columnas; el edificio principal, un palacio de estilo soviético con sus objetos personales, fotos, regalos de jefes de Estado y una de las copias en bronce de su máscara mortuoria; y el vagón blindado en el que viajó a Yalta y a Potsdam, porque no le gustaba volar.
Lo decimos claro: el museo cuenta la versión amable. Hay una sala pequeña sobre la represión, añadida tarde, y poco más. Nosotros contamos el resto por el camino, y la visita, de una hora, suele terminar en una conversación larga en el coche.
Uplistsikhe
Una ciudad entera excavada en la roca, a 10 km de Gori y sobre el río Mtkvari. En Uplistsikhe vivió gente desde el primer milenio antes de Cristo hasta la Edad Media: primero fue un centro pagano, luego cristiano, y siempre un punto de paso de las caravanas. Quedan calles talladas, una sala con el techo imitando vigas de madera (la llaman "sala de la reina Tamar"), lagares de vino, un túnel que baja al río y una iglesia de ladrillo del siglo X plantada encima de todo. Los mongoles la vaciaron en el siglo XIII y no se recuperó.
Un consejo: en verano no hay sombra y la roca quema, así que mejor a primera hora o al final del día, y con calzado que agarre, porque la piedra pulida resbala. Con una hora da para subir hasta la iglesia y ver el río desde arriba.
4º Día - Akhaltsikhe - Vardzia - Khertvisi - Rabati - Kutaisi
Carretera total del día - 299KM 5 Horas y 45 Minutos Salimos después del desayuno. En el programa, Vardzia, la fortaleza de Khertvisi y la fortaleza de Rabati; 299 km repartidos en tramos. Carretera 60KM 1 Horas y 20 MinutosVardzia
Una pared de roca de 500 metros de largo agujereada en 19 pisos: eso es Vardzia, la ciudad-monasterio que la reina Tamar terminó hacia 1185 en el valle del Mtkvari, a 60 km de Akhaltsikhe. Llegó a tener miles de estancias; el terremoto de 1283 se llevó la fachada entera y dejó al aire lo que hoy se ve, unas 600 salas entre celdas, bodegas, refectorios, una farmacia y canales de riego tallados en la piedra. En la iglesia de la Dormición están los frescos del siglo XII, con uno de los pocos retratos de Tamar hechos en vida.
Sigue siendo monasterio, con unos pocos monjes, así que hay zonas cerradas. La visita es de hora y media, casi toda por escaleras y túneles estrechos: no es para quien sufra de rodillas o de claustrofobia, aunque hay rutas que evitan los pasadizos. En verano pega el sol en la pared desde media mañana; vamos cuanto antes.
Carretera 16KM 0 Horas y 20 Minutos
Fortaleza de Khertvisi
Donde el río Paravani se junta con el Mtkvari, camino de Vardzia, hay un castillo encaramado en un peñasco que lleva ahí, de una forma u otra, desde el siglo II antes de Cristo; la leyenda dice que lo destruyó Alejandro Magno, que nunca pasó por aquí. Las murallas y torres que se ven son de los siglos X al XIV, con una iglesia de 985 dentro. Khertvisi vigilaba el camino entre Georgia y el imperio otomano, y cambió de manos tantas veces como la región.
Es una parada de 20 minutos, con subida corta y empinada hasta las torres para quien quiera la vista del valle. Hay un túnel secreto que bajaba al río, hoy cerrado.
Carretera 47KM 0 Horas y 50 Minutos
Fortaleza de Rabati, en Akhaltsikhe
Una fortaleza del siglo IX que fue durante 250 años otomana, con su mezquita de 1578, su madrasa y sus baños, y que en 2012 el gobierno reconstruyó entera en un año: piedra nueva, jardines, fuentes, un hotel dentro y hasta una piscina. El resultado es discutido. A nosotros Rabati nos parece un buen sitio para entender Samtskhe-Javakheti, la región donde georgianos, armenios, turcos y judíos han vivido mezclados, y el museo de la ciudadela lo cuenta bien. A diez minutos a pie está la sinagoga de Akhaltsikhe, de 1863, que sigue abierta.
Hora y cuarto. Si te gustan las ruinas de verdad, aquí no las vas a encontrar; si te gusta subir a las torres y mirar el valle, sí. Es la parada lógica antes de Vardzia, a 60 km.
Carretera 176KM 3 Horas y 15 Minutos
5º Día - Kutaisi - Parque dendrológico - Batumi - Kutaisi
Carretera total del día - 325KM 5 Horas y 32 Minutos El parque dendrológico de Shekvetili y Batumi. Son 325 km; salimos pronto para no ir con prisa. Carretera 115KM 2 Horas y 0 MinutosParque dendrológico de Shekvetili
Los árboles de este parque llegaron por mar. Son ejemplares de cien y doscientos años, tulíperos, magnolias, eucaliptos, que Bidzina Ivanishvili, el hombre más rico de Georgia, compró por todo el país y trasladó en barcaza hasta la costa de Guria; hay un documental, "Taming the Garden", que lo cuenta y que no deja bien al dueño. El parque de Shekvetili abrió en 2020: 60 hectáreas junto a la playa, más de 200 especies, lagos, un bosque de bambú y, en el centro, el árbol más grande, que se ve desde la carretera.
Es gratis, está impecable y en verano hay colas los fines de semana. Una hora larga paseando; cerca están las playas de arena negra magnética de Ureki, que la gente de la zona usa como balneario.
Batumi
Batumi es otra Georgia: subtropical, húmeda, con palmeras, casinos y torres de cristal junto a casas de finales del XIX, a 20 km de Turquía. Es la capital de Adjaria y el puerto de siempre del país. Lo que se hace es pasear: el bulevar que bordea el mar desde 1881, hoy de 7 km, la plaza Piazza del casco viejo, con sus terrazas de aire italiano, y, al final del paseo, Ali y Nino, las dos figuras de acero de ocho metros que se mueven y se atraviesan cada diez minutos, obra de Tamara Kvesitadze. Dos cosas que no te cuentan los folletos: llueve mucho, incluso en verano, y en julio y agosto la ciudad se llena hasta arriba. A cambio, se come bien: el khachapuri adjaro, el barco de pan con queso, mantequilla y un huevo crudo encima, nació aquí y aquí se hace mejor que en ningún sitio.6º Día - Batumi y sus alrededores
Carretera total del día - 27KM 0 Horas y 50 Minutos 27 km y 50 minutos de coche en total. Paradas del día: el museo Etnográfico Borjgalo y la fortaleza de Gonio. Carretera 6KM 0 Horas y 15 MinutosMuseo Etnográfico Borjgalo
No es un museo al uso. Borjgalo lo hizo con sus manos Kemal Turmanidze, un escultor de la zona, y lo abrió en 2016 en las afueras de Batumi, cerca del aeropuerto: maquetas y figuras de madera a tamaño casi real que enseñan cómo se vivía en los pueblos de Adjaria hace cien años, la casa, el molino, la fragua, la boda, el apicultor. Muchas piezas se mueven o tienen sonido, y el propio Kemal o su familia suelen estar por allí.
Funciona muy bien con niños y con quien ya está cansado de iglesias. Una hora. Está en una calle de barrio sin nada alrededor, así que no esperes cafetería.
Fortaleza de Gonio
A 15 km al sur de Batumi, casi en la frontera turca, los romanos levantaron en el siglo I el campamento de Apsaros para vigilar la costa, y las murallas siguen en pie: un rectángulo de casi 900 metros de perímetro con 18 torres de las 22 que tuvo. Luego lo usaron bizantinos y otomanos, que lo llamaron Gonio. Dentro hay un museo pequeño con lo que han sacado las excavaciones, restos de termas romanas y una tumba que la tradición atribuye al apóstol Matías, el que sustituyó a Judas. Sin pruebas, pero la gente viene a rezar.
Es una parada de 45 minutos, llana y sin sombra; en verano conviene gorra. Si queda tiempo, la playa de Gonio está al lado y es de las más tranquilas de la zona.