El cañón es Martvili, con el agua turquesa del Abasha, y el semidesierto es el de David Gareja, en la frontera con Azerbaiyán, donde los monjes excavaron la lavra en el siglo VI. Entre uno y otro, cinco días de oeste a este: Batumi con la fortaleza de Gonio y el museo Borjgalo; Martvili y la cueva de Prometeo con noche en Kutaisi; el museo de Stalin en Gori, la ciudad rupestre de Uplistsikhe y los dos monumentos de Mtskheta antes de entrar en Tbilisi; y la capital a pie.
El sexto día es la excursión a Kajetia: David Gareja por la mañana, y por la tarde Bodbe, con la tumba de Santa Nino, y Signagui, la ciudad amurallada sobre el valle de Alazani, con tiempo para una copa de vino antes de volver. Traslado al aeropuerto el séptimo. Hoteles en Batumi, Kutaisi y Tbilisi, categoría a elegir.
Itinerario
1º Día - Traslado del aeropuerto de Batumi a Batumi
Llegada. Alguien del equipo te espera en el aeropuerto con un cartel; el resto del día es tuyo.2º Día - Batumi y sus alrededores
Carretera total del día - 27KM 0 Horas y 50 Minutos El museo Etnográfico Borjgalo y la fortaleza de Gonio. Son 27 km; salimos pronto para no ir con prisa. Carretera 6KM 0 Horas y 15 MinutosMuseo Etnográfico Borjgalo
No es un museo al uso. Borjgalo lo hizo con sus manos Kemal Turmanidze, un escultor de la zona, y lo abrió en 2016 en las afueras de Batumi, cerca del aeropuerto: maquetas y figuras de madera a tamaño casi real que enseñan cómo se vivía en los pueblos de Adjaria hace cien años, la casa, el molino, la fragua, la boda, el apicultor. Muchas piezas se mueven o tienen sonido, y el propio Kemal o su familia suelen estar por allí.
Funciona muy bien con niños y con quien ya está cansado de iglesias. Una hora. Está en una calle de barrio sin nada alrededor, así que no esperes cafetería.
Fortaleza de Gonio
A 15 km al sur de Batumi, casi en la frontera turca, los romanos levantaron en el siglo I el campamento de Apsaros para vigilar la costa, y las murallas siguen en pie: un rectángulo de casi 900 metros de perímetro con 18 torres de las 22 que tuvo. Luego lo usaron bizantinos y otomanos, que lo llamaron Gonio. Dentro hay un museo pequeño con lo que han sacado las excavaciones, restos de termas romanas y una tumba que la tradición atribuye al apóstol Matías, el que sustituyó a Judas. Sin pruebas, pero la gente viene a rezar.
Es una parada de 45 minutos, llana y sin sombra; en verano conviene gorra. Si queda tiempo, la playa de Gonio está al lado y es de las más tranquilas de la zona.
3º Día - Batumi - Martvili - Promete - Kutaisi
Carretera total del día - 240KM 4 Horas y 16 Minutos Primero el cañón de Martvili, después la cueva de Prometeo. 240 km, 4 horas y 16 minutos; comemos por el camino. Carretera 163KM 3 Horas y 0 MinutosCañón de Martvili
El agua del río Abasha es de un turquesa que parece retocado. No lo está: es el cañón de Martvili, en Samegrelo, a tres horas y cuarto de Mestia y el más visitado del oeste de Georgia. Tiene dos tramos. En el de arriba se da una vuelta en barca de unos quince minutos entre paredes de 20 a 40 metros; en el de abajo hay pasarelas y una cascada. Era el lugar de baño de los príncipes Dadiani, que tenían el palacio en Zugdidi. Desde que lo acondicionaron en 2016 hay taquilla, aparcamiento y bastante gente; los fines de semana de julio y agosto se hace cola para las barcas [DATO: precio de entrada y de la barca en 2026]. Hacemos la barca nada más llegar y luego las pasarelas, media hora sin prisa. Si el río baja crecido tras las lluvias, las barcas no salen y el agua pierde el color; ese día cambiamos el orden con Okatse.
Cueva de Prometeo
Dentro hace 14 grados todo el año, así que en verano se agradece y en invierno también: llévate una chaqueta. La cueva de Prometeo está en Kumistavi, a 20 km de Kutaisi, junto al balneario de Tskaltubo. Se descubrió en 1984 y se abrió al público en 2011 con un recorrido de algo más de un kilómetro por seis salas, de las 22 que tiene, con pasarelas de hormigón y luces de colores que a unos les gustan y a otros no. El nombre es por el titán que, según los griegos, acabó encadenado en estas montañas; los georgianos lo llaman Amirani.
La visita lleva una hora larga. Al final, si el río subterráneo lleva agua suficiente, se puede salir en barca por un tramo de unos 300 metros, que se paga aparte; cuando el nivel baja, se sale andando. El suelo está húmedo y resbala, mejor calzado cerrado.
4º Día - Kutaisi - Gori - Uplistsikhe - Mtskheta - Tbilisi
Carretera total del día - 267KM 4 Horas y 44 Minutos Día con 4 horas y 44 minutos al volante, que no es poco, y a cambio el museo de Stalin, Uplistsikhe, Svetitskhoveli y Jvari. Carretera 154KM 2 Horas y 25 MinutosMuseo de Stalin
Gori es la ciudad donde nació Iósif Dzhugashvili en 1878, y el museo que le dedicaron en 1957 sigue abierto casi como entonces. Son tres cosas: la casita de madera donde nació, protegida bajo un templete de columnas; el edificio principal, un palacio de estilo soviético con sus objetos personales, fotos, regalos de jefes de Estado y una de las copias en bronce de su máscara mortuoria; y el vagón blindado en el que viajó a Yalta y a Potsdam, porque no le gustaba volar.
Lo decimos claro: el museo cuenta la versión amable. Hay una sala pequeña sobre la represión, añadida tarde, y poco más. Nosotros contamos el resto por el camino, y la visita, de una hora, suele terminar en una conversación larga en el coche.
Carretera 14KM 0 Horas y 20 Minutos
Uplistsikhe
Una ciudad entera excavada en la roca, a 10 km de Gori y sobre el río Mtkvari. En Uplistsikhe vivió gente desde el primer milenio antes de Cristo hasta la Edad Media: primero fue un centro pagano, luego cristiano, y siempre un punto de paso de las caravanas. Quedan calles talladas, una sala con el techo imitando vigas de madera (la llaman "sala de la reina Tamar"), lagares de vino, un túnel que baja al río y una iglesia de ladrillo del siglo X plantada encima de todo. Los mongoles la vaciaron en el siglo XIII y no se recuperó.
Un consejo: en verano no hay sombra y la roca quema, así que mejor a primera hora o al final del día, y con calzado que agarre, porque la piedra pulida resbala. Con una hora da para subir hasta la iglesia y ver el río desde arriba.
Carretera 61KM 1 Horas y 5 Minutos
Svetitskhoveli
Para un georgiano esta es la catedral, sin más. Está en Mtskheta, la capital antigua, a 20 km de Tbilisi, y la actual se levantó entre 1010 y 1029 sobre la iglesia del siglo IV del rey Mirian, el que convirtió al país al cristianismo. Debajo, según la tradición, está enterrada la túnica de Cristo: la trajo de Jerusalén un judío de Mtskheta, su hermana Sidonia murió abrazada a ella y la enterraron juntas; del lugar creció un cedro, y de su tronco salió la columna que da nombre al templo, "la columna que da vida". Aquí se coronaban y se enterraban los reyes; las losas de Vakhtang Gorgasali y de Erekle II están en el suelo.
Es Patrimonio de la UNESCO desde 1994 y en fin de semana se encadenan las bodas, así que a veces toca esperar a la puerta. Pañuelo para las mujeres y hombros tapados para todos. Media hora dentro, otra en las callejuelas de alrededor, que viven del turismo pero conservan el aire de pueblo.
Carretera 13KM 0 Horas y 18 Minutos
Jvari, el Monasterio de la Cruz
Desde la carretera de Tbilisi se ve una iglesia pequeña en lo alto de un cerro pelado, encima de Mtskheta. Es Jvari, "la cruz", y está ahí porque, según la tradición, en el siglo IV santa Nino plantó en ese punto una cruz de madera cuando convirtió a Georgia. La iglesia actual se construyó entre 586 y 605 y sirvió de modelo para muchas otras del país: planta de cruz con cuatro ábsides y una cúpula en el centro, sin casi decoración. Es Patrimonio de la UNESCO junto con Mtskheta.
Lo que uno recuerda es la vista: abajo se juntan el Aragvi y el Mtkvari, cada uno de un color, y en medio la catedral de Svetitskhoveli. Lérmontov situó aquí su poema "Mtsyri". Casi siempre hace viento, así que una chaqueta no sobra ni en julio. Veinte minutos, media hora si el día está claro.
Carretera 25KM 0 Horas y 36 Minutos
5º Día - Tbilisi - Visita guiada en español
Sin carretera En el programa de hoy, la avenida Rustaveli, la plaza de Metekhi, la fortaleza Narikala, Abanotubani y Anchiskhati.Avenida Rustaveli
Kilómetro y medio de plátanos de sombra entre la plaza de la Libertad y la plaza Rustaveli. Es la calle donde Tbilisi se da importancia: el Parlamento, la Ópera de aire morisco de 1896, el teatro Rustaveli, la iglesia de Kashueti, el Museo Nacional y los antiguos hoteles de principios del siglo XX. Lleva el nombre de Shota Rustaveli, el poeta del siglo XII que escribió "El caballero en la piel de pantera", el libro que cualquier georgiano sabe citar.
Se recorre andando en media hora larga, o en dos paradas de metro si aprieta el calor. Delante del Parlamento hay una placa que conviene parar a leer: el 9 de abril de 1989 el ejército soviético disolvió aquí una manifestación y murieron veintiuna personas, casi todas mujeres. Ese día pesa todavía en la política del país.
Plaza de Metekhi
El rey a caballo que mira la ciudad desde el acantilado es Vakhtang Gorgasali, el fundador de Tbilisi según la tradición; la estatua es de 1967. A su lado, la iglesia de Metekhi, de finales del siglo XIII, construida por Demetrio II sobre otra del siglo V. Aquí estuvo el palacio real durante siglos, y en el XIX y en tiempos soviéticos el edificio fue cárcel: Gorki pasó por ella. Luego fue teatro y en 1988 volvió a ser iglesia.
Venimos aquí por la vista, que es la mejor de la ciudad baja: los baños de azufre justo debajo, Narikala enfrente y el río pasando entre los dos. Es una parada de quince minutos que casi siempre se alarga por las fotos.
Fortaleza Narikala
Subimos en el teleférico que sale del parque Rike y cruza el río en dos minutos; vale lo mismo que un billete de metro y se paga con la misma tarjeta. Arriba está Narikala, o lo que queda de ella: la fundaron los persas en el siglo IV, la ampliaron los árabes en el VIII y los georgianos en el XII, y en 1827 una explosión del polvorín se llevó buena parte de los muros. La iglesia de San Nicolás, dentro, es de 1997 sobre cimientos medievales.
La razón de subir no son las piedras sino la vista: el casco viejo entero, las cúpulas de los baños, el río y Metekhi enfrente. Ojo, que las murallas no tienen barandilla y la roca está pulida de tanto pie. Desde aquí se baja andando por el barrio de Betlemi hasta los baños, y por el camino se pasa junto a la Madre de Georgia, la estatua de aluminio de 1958 que vigila la ciudad con una copa en una mano y una espada en la otra.
Abanotubani
Tbilisi quiere decir "lugar cálido", y el calor sale de aquí. Abanotubani es el barrio de los baños de azufre, en la orilla derecha del Mtkvari, justo debajo de Narikala: unas cúpulas de ladrillo a ras de suelo con los baños debajo, y el agua que brota sola a 37-40 grados y huele a huevo. La leyenda dice que el rey Vakhtang Gorgasali fundó la ciudad en el siglo V al ver que un faisán herido se curaba en estas aguas. Pushkin se bañó aquí en 1829 y dejó escrito que no había visto nada igual.
Se puede pasear y mirar, pero lo que merece la pena es entrar: una sala privada con bañera de agua caliente y, si quieres, un frotado con guante de crin que te deja como nuevo. Hace falta reservar en temporada alta, y hay que llevar bañador y toalla o alquilarlos. La fachada de azulejos azules es la del baño Orbeliani; los demás son más sobrios por fuera.
Anchiskhati
Es la iglesia más antigua que sigue en pie en Tbilisi, y no lo parece: una basílica pequeña de tres naves, de piedra sin adornos, escondida en una calle del casco viejo. La levantó el rey Dachi, hijo de Vakhtang Gorgasali, hacia el año 530. El nombre viene del icono de Cristo de Ancha, que llegó aquí en 1664 desde una zona que hoy es Turquía y que ahora está en el Museo de Arte. El campanario de ladrillo, de 1675, es lo que se ve desde la calle.
Si cae en domingo por la mañana, entramos con la misa: el coro de Anchiskhati canta polifonía georgiana como se cantaba hace siglos, y es de lo que más recuerda la gente del viaje. El resto de días está casi vacía y se ve en diez minutos. Hay pañuelos en la entrada para las mujeres.
6º Día - Tbilisi - Davit Gareji - Signagui - Tbilisi
Carretera total del día - 247KM 5 Horas y 36 Minutos 247 km y 5 horas y 36 minutos de coche en total. Paradas del día: David Gareja, el monasterio de Bodbe y Sighnaghi. Carretera 100KM 2 Horas y 15 MinutosDavid Gareja
Un monasterio excavado en la roca en medio de un semidesierto de colinas a rayas, a 70 km de Tbilisi y pegado a la frontera con Azerbaiyán. Lo fundó en el siglo VI David Garejeli, uno de los trece padres asirios, y durante siglos fue el gran centro de la pintura georgiana: las celdas y capillas de la cresta, en la parte llamada Udabno, conservan frescos del siglo X al XIII. En 1615 el sah Abbas mató aquí a seiscientos monjes en una noche de Pascua; la Lavra, el monasterio de abajo, vuelve a tener monjes desde los noventa.
Aviso importante: la cresta con los frescos es zona de litigio fronterizo y desde 2019 el acceso está cerrado o restringido según el momento; lo que se visita con seguridad es la Lavra. La última parte de la carretera es pista, en verano hace mucho calor y hay víboras: calzado cerrado y agua. Dos horas y media con el viaje de ida y vuelta.
Carretera 100KM 2 Horas y 15 Minutos
Monasterio de Bodbe
Aquí está enterrada santa Nino, la mujer que convirtió Georgia al cristianismo en el siglo IV, y por eso Bodbe es el lugar de peregrinación más visitado del país. Es un convento de monjas a 2 km de Sighnaghi, entre cipreses, con una iglesia pequeña del siglo IX muy reformada en el XVII, donde está la tumba, y una catedral nueva y enorme terminada hace pocos años que a nosotros nos gusta menos. Desde el jardín se ve el valle del Alazani entero.
Lo que distingue a Bodbe es la fuente de santa Nino: un manantial a 3 km cuesta abajo por un sendero, donde los peregrinos se meten en el agua helada con una camisa blanca. Bajar son 30 minutos y subir 45, y hay furgonetas para la vuelta. Con un grupo normal nos quedamos arriba; si alguien quiere bajar, se organiza. Pañuelo y hombros tapados.
Carretera 2KM 0 Horas y 5 Minutos
Sighnaghi
Sighnaghi está en lo alto de una loma a 790 metros, con el valle del Alazani a los pies y la cadena del Cáucaso detrás, y es el pueblo más cuidado de Georgia: calles empedradas, balcones de madera tallada, tejados rojos. Demasiado cuidado, dirán algunos, porque la restauración de 2007 lo dejó un poco de postal. La muralla la mandó construir el rey Erekle II en 1762 para proteger a los vecinos de las incursiones desde el Daguestán: 4 km y 23 torres, y por un tramo se puede caminar.
Lo llaman "la ciudad del amor" por una razón prosaica: el registro civil casa a cualquier hora, sin cita. Dos horas dan para la muralla, el museo de Pirosmani, el pintor naíf que nació en un pueblo de al lado, y una copa de vino en alguna terraza mirando al valle, que es a lo que viene todo el mundo.
Carretera 45KM 1 Horas y 1 Minutos