Bagrati: la catedral de 1003 que Kutaisi reconstruyó entera y la UNESCO tachó
Durante trescientos años, lo que se veía desde Kutaisi en lo alto de la colina de Ukimerioni era una ruina enorme sin techo, con los muros de piedra clara abiertos al cielo, los capiteles tallados caídos en la hierba y una higuera en el ábside: la catedral de Bagrati, que el rey Bagrat III consagró en 1003 como la iglesia más grande de Georgia, para decir que por primera vez el este y el oeste tenían un solo rey, y que los otomanos volaron con pólvora en 1692, cuando tomaron Kutaisi, llevándose la cúpula y el techo. La ruina era, para muchos, el edificio más conmovedor del país. Hoy está entera: cúpula verde, techos, muros completados, y una escalera y un ascensor de acero y vidrio en una esquina. Lo que pasó entre medias es la historia que hay que saber antes de subir.
Lo que pasó
En 1994 la UNESCO inscribió a Bagrati y a Gelati juntas como Patrimonio de la Humanidad, por lo que eran: las dos obras mayores del arte georgiano de la edad de oro. En 2009 el gobierno de Saakashvili decidió reconstruir la catedral para devolverla al culto, contra el criterio de la UNESCO, que pidió que se parara; en 2010 el sitio pasó a la lista de patrimonio en peligro, en 2012 se consagró la catedral nueva, con el patriarca y el presidente, y en 2017, tras años de informes, la UNESCO la tachó de la lista por haber perdido su autenticidad, dejando a Gelati sola. Es la única vez que ha pasado por una reconstrucción y no por una demolición. Desde entonces se habla de quitar las partes de acero y vidrio para pedir la readmisión, y algo se ha empezado a hacer.
Lo que hay
De lo antiguo quedan los muros bajos, los pilares, los relieves de las ventanas y los capiteles con hojas y entrelazados del siglo XI, que son de lo mejor de la escultura georgiana, y la planta de cruz con brazos cortos y una cúpula enorme que marcó el camino a Svetitskhoveli y Alaverdi, hechas en los mismos años. De lo nuevo, la cúpula, las bóvedas, los muros altos y el interior, limpio y vacío, con iconos modernos. Y de siempre, la colina: la vista sobre los tejados de Kutaisi, el Rioni y, al fondo, las montañas de Racha, que es a lo que sube la mayoría. Media hora, con calma, y la explanada con las ruinas del palacio de los reyes de Imereti al lado.
Cómo subir y con qué combinar
Desde el centro de Kutaisi, cruzando el Puente Blanco o el puente de las Cadenas y subiendo por las calles de Ukimerioni, quince o veinte minutos a pie, en cuesta; en taxi, cinco. Entrada libre, de día; es catedral activa, con misas y ropa discreta. Lo lógico es juntarla con Gelati, a 10 km en el monte, la que sigue en la lista, y con Motsameta, y en otro medio día la cueva de Prometeo y Sataplia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la UNESCO la retiró?
Porque la reconstrucción de 2009-2012, hecha contra su criterio, con hormigón, acero y vidrio y sin pruebas de cómo era lo que se rehacía, le quitó la autenticidad que justificaba la inscripción de 1994. Gelati sigue en la lista como bien independiente desde 2017.
¿Cuándo se construyó?
Se consagró en 1003, según la inscripción de la fachada, y se terminó en los años siguientes bajo Bagrat III, el primer rey que unió el este y el oeste de Georgia. Fue la iglesia más grande del país hasta Svetitskhoveli y Alaverdi, pocos años después.
¿Se combina con la cueva de Prometeo?
Sí: Bagrati y Gelati en una mañana, con Motsameta, y la cueva de Prometeo y Sataplia por la tarde, o al revés, todo desde Kutaisi con un taxi por el día. Es el día clásico de la ciudad.