Las leyendas: Prometeo encadenado en el Kazbek, el vellocino de oro en la Cólquida y la reina Tamar excavando una ciudad entera en la roca. Este viaje pasa por los tres escenarios. Desde Tbilisi, dos noches, la Carretera Militar hasta la iglesia de Gergeti bajo el Kazbek, 321 km de ida y vuelta. Después el sur: Gori y Uplistsikhe hasta Akhaltsikhe, y al día siguiente Vardzia, la fortaleza de Khertvisi y el castillo de Rabati, con noche en Kutaisi. El sexto día es el del agua, la cueva de Prometeo y la barca por el cañón de Martvili, y acaba en Batumi.
En la costa, un día para la fortaleza romana de Gonio, el museo Borjgalo y el bulevar, y traslado al aeropuerto el octavo. Cuatro hoteles, dos días largos, los de Kazbegi y Vardzia, y el resto por debajo de cuatro horas y media. Entre noviembre y abril el paso de Jvari puede cerrar y el día de Kazbegi se cambia sin coste.
Itinerario
1º Día - Traslado del Aeropuerto de Tbilisi a la capital
Carretera total del día - 18KM 0 Horas y 25 Minutos Llegada. Alguien del equipo te espera en el aeropuerto con un cartel; el resto del día es tuyo. Carretera 18KM 0 Horas y 25 Minutos2º Día - Tbilisi - Visita guiada en español
Sin carretera Hoy: la avenida Rustaveli, la plaza de Metekhi, la fortaleza Narikala, Abanotubani y Anchiskhati.Avenida Rustaveli
Kilómetro y medio de plátanos de sombra entre la plaza de la Libertad y la plaza Rustaveli. Es la calle donde Tbilisi se da importancia: el Parlamento, la Ópera de aire morisco de 1896, el teatro Rustaveli, la iglesia de Kashueti, el Museo Nacional y los antiguos hoteles de principios del siglo XX. Lleva el nombre de Shota Rustaveli, el poeta del siglo XII que escribió "El caballero en la piel de pantera", el libro que cualquier georgiano sabe citar.
Se recorre andando en media hora larga, o en dos paradas de metro si aprieta el calor. Delante del Parlamento hay una placa que conviene parar a leer: el 9 de abril de 1989 el ejército soviético disolvió aquí una manifestación y murieron veintiuna personas, casi todas mujeres. Ese día pesa todavía en la política del país.
Plaza de Metekhi
El rey a caballo que mira la ciudad desde el acantilado es Vakhtang Gorgasali, el fundador de Tbilisi según la tradición; la estatua es de 1967. A su lado, la iglesia de Metekhi, de finales del siglo XIII, construida por Demetrio II sobre otra del siglo V. Aquí estuvo el palacio real durante siglos, y en el XIX y en tiempos soviéticos el edificio fue cárcel: Gorki pasó por ella. Luego fue teatro y en 1988 volvió a ser iglesia.
Venimos aquí por la vista, que es la mejor de la ciudad baja: los baños de azufre justo debajo, Narikala enfrente y el río pasando entre los dos. Es una parada de quince minutos que casi siempre se alarga por las fotos.
Fortaleza Narikala
Subimos en el teleférico que sale del parque Rike y cruza el río en dos minutos; vale lo mismo que un billete de metro y se paga con la misma tarjeta. Arriba está Narikala, o lo que queda de ella: la fundaron los persas en el siglo IV, la ampliaron los árabes en el VIII y los georgianos en el XII, y en 1827 una explosión del polvorín se llevó buena parte de los muros. La iglesia de San Nicolás, dentro, es de 1997 sobre cimientos medievales.
La razón de subir no son las piedras sino la vista: el casco viejo entero, las cúpulas de los baños, el río y Metekhi enfrente. Ojo, que las murallas no tienen barandilla y la roca está pulida de tanto pie. Desde aquí se baja andando por el barrio de Betlemi hasta los baños, y por el camino se pasa junto a la Madre de Georgia, la estatua de aluminio de 1958 que vigila la ciudad con una copa en una mano y una espada en la otra.
Abanotubani
Tbilisi quiere decir "lugar cálido", y el calor sale de aquí. Abanotubani es el barrio de los baños de azufre, en la orilla derecha del Mtkvari, justo debajo de Narikala: unas cúpulas de ladrillo a ras de suelo con los baños debajo, y el agua que brota sola a 37-40 grados y huele a huevo. La leyenda dice que el rey Vakhtang Gorgasali fundó la ciudad en el siglo V al ver que un faisán herido se curaba en estas aguas. Pushkin se bañó aquí en 1829 y dejó escrito que no había visto nada igual.
Se puede pasear y mirar, pero lo que merece la pena es entrar: una sala privada con bañera de agua caliente y, si quieres, un frotado con guante de crin que te deja como nuevo. Hace falta reservar en temporada alta, y hay que llevar bañador y toalla o alquilarlos. La fachada de azulejos azules es la del baño Orbeliani; los demás son más sobrios por fuera.
Anchiskhati
Es la iglesia más antigua que sigue en pie en Tbilisi, y no lo parece: una basílica pequeña de tres naves, de piedra sin adornos, escondida en una calle del casco viejo. La levantó el rey Dachi, hijo de Vakhtang Gorgasali, hacia el año 530. El nombre viene del icono de Cristo de Ancha, que llegó aquí en 1664 desde una zona que hoy es Turquía y que ahora está en el Museo de Arte. El campanario de ladrillo, de 1675, es lo que se ve desde la calle.
Si cae en domingo por la mañana, entramos con la misa: el coro de Anchiskhati canta polifonía georgiana como se cantaba hace siglos, y es de lo que más recuerda la gente del viaje. El resto de días está casi vacía y se ve en diez minutos. Hay pañuelos en la entrada para las mujeres.
3º Día - Tbilisi - Ananuri - Kazbegui - Tbilisi
Carretera total del día - 321KM 6 Horas y 0 Minutos Salimos después del desayuno. En el programa, Ananuri y Trinidad de Gergeti; 321 km repartidos en tramos. Carretera 67KM 1 Horas y 10 MinutosAnanuri
Primera parada seria de la Carretera Militar, a 66 km de Tbilisi: una fortaleza con dos iglesias dentro, plantada sobre el embalse de Zhinvali. El agua turquesa que sale en todas las fotos es de 1986, cuando la presa inundó el valle; hasta entonces el castillo vigilaba un cruce de caminos. Fue la sede de los Eristavi de Aragvi, los duques de la zona, del siglo XIII al XVIII, y la historia que te contarán es la de 1739, cuando un señor rival la tomó y pasó a cuchillo a la familia entera.
Lo mejor de Ananuri es la fachada de la iglesia grande, la de la Asunción, de 1689: una cruz enorme tallada con vides, leones y ángeles. Se puede subir a la torre, por una escalera estrecha. Media hora, y a la salida hay puestos de churchkhela, las sartas de nueces con mosto, que aquí están bien y no caras. En otoño el embalse baja y la postal pierde color.
Trinidad de Gergeti
La foto de Georgia: una iglesia del siglo XIV sola en una loma a 2.170 metros, con el Kazbek (5.047 m) detrás si las nubes lo permiten. Se llega desde Stepantsminda, el pueblo de abajo, por una carretera de 6 km que asfaltaron hace pocos años; antes hacía falta 4x4 o hora y media a pie, y en invierno sigue haciendo falta 4x4. Durante siglos los tesoros de Mtskheta se escondían aquí cuando llegaban invasores, por lo apartado que está.
Dos avisos. El primero: el Kazbek suele estar tapado a partir del mediodía, así que subimos cuanto antes y, si está cubierto, esperamos un rato, que a veces se abre. El segundo: arriba hace frío y viento todo el año; en pleno agosto hemos visto a gente en manga corta temblando. Pañuelo para entrar y hombros cubiertos; hay faldas de préstamo en la puerta para quien va en pantalón corto. Una hora entre la subida, la iglesia y las fotos.
4º Día - Tbilisi - Gori - Uplistsikhe - Akhaltsikhe
Carretera total del día - 248KM 4 Horas y 12 Minutos El museo de Stalin y Uplistsikhe. Son 248 km; salimos pronto para no ir con prisa. Carretera 89KM 1 Horas y 22 MinutosMuseo de Stalin
Gori es la ciudad donde nació Iósif Dzhugashvili en 1878, y el museo que le dedicaron en 1957 sigue abierto casi como entonces. Son tres cosas: la casita de madera donde nació, protegida bajo un templete de columnas; el edificio principal, un palacio de estilo soviético con sus objetos personales, fotos, regalos de jefes de Estado y una de las copias en bronce de su máscara mortuoria; y el vagón blindado en el que viajó a Yalta y a Potsdam, porque no le gustaba volar.
Lo decimos claro: el museo cuenta la versión amable. Hay una sala pequeña sobre la represión, añadida tarde, y poco más. Nosotros contamos el resto por el camino, y la visita, de una hora, suele terminar en una conversación larga en el coche.
Uplistsikhe
Una ciudad entera excavada en la roca, a 10 km de Gori y sobre el río Mtkvari. En Uplistsikhe vivió gente desde el primer milenio antes de Cristo hasta la Edad Media: primero fue un centro pagano, luego cristiano, y siempre un punto de paso de las caravanas. Quedan calles talladas, una sala con el techo imitando vigas de madera (la llaman "sala de la reina Tamar"), lagares de vino, un túnel que baja al río y una iglesia de ladrillo del siglo X plantada encima de todo. Los mongoles la vaciaron en el siglo XIII y no se recuperó.
Un consejo: en verano no hay sombra y la roca quema, así que mejor a primera hora o al final del día, y con calzado que agarre, porque la piedra pulida resbala. Con una hora da para subir hasta la iglesia y ver el río desde arriba.
5º Día - Akhaltsikhe - Vardzia - Khertvisi - Rabati - Kutaisi
Carretera total del día - 299KM 5 Horas y 45 Minutos Primero Vardzia, después la fortaleza de Khertvisi y la fortaleza de Rabati. 299 km, 5 horas y 45 minutos; comemos por el camino. Carretera 60KM 1 Horas y 20 MinutosVardzia
Una pared de roca de 500 metros de largo agujereada en 19 pisos: eso es Vardzia, la ciudad-monasterio que la reina Tamar terminó hacia 1185 en el valle del Mtkvari, a 60 km de Akhaltsikhe. Llegó a tener miles de estancias; el terremoto de 1283 se llevó la fachada entera y dejó al aire lo que hoy se ve, unas 600 salas entre celdas, bodegas, refectorios, una farmacia y canales de riego tallados en la piedra. En la iglesia de la Dormición están los frescos del siglo XII, con uno de los pocos retratos de Tamar hechos en vida.
Sigue siendo monasterio, con unos pocos monjes, así que hay zonas cerradas. La visita es de hora y media, casi toda por escaleras y túneles estrechos: no es para quien sufra de rodillas o de claustrofobia, aunque hay rutas que evitan los pasadizos. En verano pega el sol en la pared desde media mañana; vamos cuanto antes.
Carretera 16KM 0 Horas y 20 Minutos
Fortaleza de Khertvisi
Donde el río Paravani se junta con el Mtkvari, camino de Vardzia, hay un castillo encaramado en un peñasco que lleva ahí, de una forma u otra, desde el siglo II antes de Cristo; la leyenda dice que lo destruyó Alejandro Magno, que nunca pasó por aquí. Las murallas y torres que se ven son de los siglos X al XIV, con una iglesia de 985 dentro. Khertvisi vigilaba el camino entre Georgia y el imperio otomano, y cambió de manos tantas veces como la región.
Es una parada de 20 minutos, con subida corta y empinada hasta las torres para quien quiera la vista del valle. Hay un túnel secreto que bajaba al río, hoy cerrado.
Carretera 47KM 0 Horas y 50 Minutos
Fortaleza de Rabati, en Akhaltsikhe
Una fortaleza del siglo IX que fue durante 250 años otomana, con su mezquita de 1578, su madrasa y sus baños, y que en 2012 el gobierno reconstruyó entera en un año: piedra nueva, jardines, fuentes, un hotel dentro y hasta una piscina. El resultado es discutido. A nosotros Rabati nos parece un buen sitio para entender Samtskhe-Javakheti, la región donde georgianos, armenios, turcos y judíos han vivido mezclados, y el museo de la ciudadela lo cuenta bien. A diez minutos a pie está la sinagoga de Akhaltsikhe, de 1863, que sigue abierta.
Hora y cuarto. Si te gustan las ruinas de verdad, aquí no las vas a encontrar; si te gusta subir a las torres y mirar el valle, sí. Es la parada lógica antes de Vardzia, a 60 km.
Carretera 176KM 3 Horas y 15 Minutos
6º Día - Kutaisi - Promete - Martvili - Batumi
Carretera total del día - 240KM 4 Horas y 16 Minutos Día con 4 horas y 16 minutos al volante, que no es poco, y a cambio la cueva de Prometeo y el cañón de Martvili. Carretera 22KM 0 Horas y 31 MinutosCueva de Prometeo
Dentro hace 14 grados todo el año, así que en verano se agradece y en invierno también: llévate una chaqueta. La cueva de Prometeo está en Kumistavi, a 20 km de Kutaisi, junto al balneario de Tskaltubo. Se descubrió en 1984 y se abrió al público en 2011 con un recorrido de algo más de un kilómetro por seis salas, de las 22 que tiene, con pasarelas de hormigón y luces de colores que a unos les gustan y a otros no. El nombre es por el titán que, según los griegos, acabó encadenado en estas montañas; los georgianos lo llaman Amirani.
La visita lleva una hora larga. Al final, si el río subterráneo lleva agua suficiente, se puede salir en barca por un tramo de unos 300 metros, que se paga aparte; cuando el nivel baja, se sale andando. El suelo está húmedo y resbala, mejor calzado cerrado.
Cañón de Martvili
El agua del río Abasha es de un turquesa que parece retocado. No lo está: es el cañón de Martvili, en Samegrelo, a tres horas y cuarto de Mestia y el más visitado del oeste de Georgia. Tiene dos tramos. En el de arriba se da una vuelta en barca de unos quince minutos entre paredes de 20 a 40 metros; en el de abajo hay pasarelas y una cascada. Era el lugar de baño de los príncipes Dadiani, que tenían el palacio en Zugdidi. Desde que lo acondicionaron en 2016 hay taquilla, aparcamiento y bastante gente; los fines de semana de julio y agosto se hace cola para las barcas [DATO: precio de entrada y de la barca en 2026]. Hacemos la barca nada más llegar y luego las pasarelas, media hora sin prisa. Si el río baja crecido tras las lluvias, las barcas no salen y el agua pierde el color; ese día cambiamos el orden con Okatse.
7º Día - Batumi y sus alrededores
Carretera total del día - 27KM 0 Horas y 50 Minutos Hoy el coche es solo el medio: 27 km para llegar hasta el museo Etnográfico Borjgalo y la fortaleza de Gonio. Carretera 6KM 0 Horas y 15 MinutosMuseo Etnográfico Borjgalo
No es un museo al uso. Borjgalo lo hizo con sus manos Kemal Turmanidze, un escultor de la zona, y lo abrió en 2016 en las afueras de Batumi, cerca del aeropuerto: maquetas y figuras de madera a tamaño casi real que enseñan cómo se vivía en los pueblos de Adjaria hace cien años, la casa, el molino, la fragua, la boda, el apicultor. Muchas piezas se mueven o tienen sonido, y el propio Kemal o su familia suelen estar por allí.
Funciona muy bien con niños y con quien ya está cansado de iglesias. Una hora. Está en una calle de barrio sin nada alrededor, así que no esperes cafetería.
Fortaleza de Gonio
A 15 km al sur de Batumi, casi en la frontera turca, los romanos levantaron en el siglo I el campamento de Apsaros para vigilar la costa, y las murallas siguen en pie: un rectángulo de casi 900 metros de perímetro con 18 torres de las 22 que tuvo. Luego lo usaron bizantinos y otomanos, que lo llamaron Gonio. Dentro hay un museo pequeño con lo que han sacado las excavaciones, restos de termas romanas y una tumba que la tradición atribuye al apóstol Matías, el que sustituyó a Judas. Sin pruebas, pero la gente viene a rezar.
Es una parada de 45 minutos, llana y sin sombra; en verano conviene gorra. Si queda tiempo, la playa de Gonio está al lado y es de las más tranquilas de la zona.