Halidzor y el teleférico de Tatev: doce minutos sobre el cañón del Vorotan

La carretera que baja de Goris hacia Tatev llega a un aparcamiento en el borde de un barranco de 500 metros, y desde allí una cabina roja sale al vacío y se pierde hacia el otro lado. Es la estación de Halidzor, el arranque del teleférico Wings of Tatev, y el barranco es el cañón del Vorotan. En algunas páginas la zona aparece como Jaghatsadzor; en los mapas y en la taquilla, es Halidzor. Lo que importa es que de aquí salen las cabinas, y que el viaje, doce minutos en el aire, es tan memorable como el monasterio al que lleva.

El teleférico

Lo construyó una empresa austriaca y se inauguró en 2010, con récord Guinness de teleférico de un solo tramo más largo del mundo: 5.752 metros entre Halidzor y Tatev, hasta 320 metros sobre el fondo del cañón, a 37 km/h. Dos cabinas de 25 personas que se cruzan a mitad de camino. Antes se tardaba cuarenta minutos en coche por una pista que baja al río y vuelve a subir; ahora, doce minutos mirando hacia abajo. Funciona de 10:00 a 19:00 en verano y menos en invierno, cierra los lunes por mantenimiento y con viento fuerte, y el billete de ida y vuelta cuesta unos miles de drams, con descuento para niños. Los fines de semana de verano hay cola; conviene comprar la hora por internet.

Teleférico Wings of Tatev sobre el cañón del Vorotan
Una cabina del Wings of Tatev cruzando el cañón del Vorotan entre Halidzor y el monasterio.

Lo que hay arriba

El monasterio de Tatev, del siglo IX, en una repisa sobre el cañón: tres iglesias, una muralla, el refectorio, la columna oscilante Gavazan, que los monjes levantaron en el 904 para avisar de los terremotos, y las salas de la universidad medieval que en los siglos XIV y XV fue la más importante de Armenia, con cientos de estudiantes. Hay un restaurante y se puede dormir en el pueblo de Tatev, pegado al monasterio, en casas de huéspedes, cosa que casi nadie hace y que permite ver el sitio sin grupos a última hora de la tarde.

Lo que hay abajo

En el fondo del cañón, donde la pista antigua cruza el río, está el puente del Diablo, un arco natural de roca bajo el que hay pozas de agua termal con estalactitas de colores. Se llega en coche por la pista desde Halidzor en veinte minutos y se baja a las pozas por una escalera. Muchos hacen la ida en teleférico y la vuelta en coche por el puente, o al revés.

En la ruta del sur

Halidzor está a 30 km de Goris, la ciudad donde se duerme, y a cuatro horas de Ereván. Lo normal es hacer Tatev por la mañana y Khndzoresk, el pueblo de cuevas con su puente colgante, por la tarde, con noche en Goris antes de seguir hacia Sisian o hacia la frontera iraní.

Preguntas frecuentes

¿De dónde sale el teleférico?

De la estación de Halidzor, en el borde del cañón del Vorotan, a 30 km de Goris. Cruza 5.752 metros hasta la entrada del monasterio de Tatev; es el de un solo tramo más largo del mundo.

¿Cuánto dura y cuánto cuesta?

Doce minutos por trayecto. La ida y vuelta cuesta unos miles de drams, con descuento para niños. Cierra los lunes por mantenimiento y los días de viento fuerte; conviene reservar hora en verano.

¿Cómo se llega?

Desde Ereván son unos 250 km, cuatro horas por la carretera del sur hasta Goris, y de allí media hora hasta Halidzor. Sin coche, lo más fácil es una excursión organizada desde Ereván o un taxi desde Goris.