Lahij: el pueblo de los caldereros, con sus calles de piedra, su alcantarillado de mil años y una lengua persa en lo alto del desfiladero

Se llega por un desfiladero del río Girdimanchay, 20 km de carretera estrecha entre paredes, y al final, a 1.200 m, aparece un pueblo de piedra gris con una calle larga empedrada y, antes de verlo, se oye: el martilleo de los talleres de cobre que llevan dos siglos trabajando en Lahij, el pueblo de los caldereros de Azerbaiyán, en las faldas del Gran Cáucaso a 170 km de Bakú. Aquí se habla tat, una lengua irania, las casas se construyen con vigas de madera entre la piedra para aguantar los terremotos y bajo las calles corre un sistema de desagües que tiene más de mil años. Esta guía cuenta el oficio, el pueblo, los paseos, cómo llegar y cómo seguir.

Calderero trabajando el cobre en un taller de Lahij, Azerbaiyán
En la calle principal de Lahij, los caldereros martillean bandejas y jarras de cobre a la vista de quien pasa.

El cobre

Lahij fue en los siglos XVIII y XIX el centro del cobre del Cáucaso: cientos de talleres fundían, batían y grababan jarras, bandejas, samovares, cacerolas y cascos que se vendían de Tabriz a Daguestán, y la cuchillería y los candados de hierro forjado completaban el oficio. Hoy quedan una veintena de talleres en la calle principal, con la fragua al fondo, el yunque en la puerta y el maestro grabando a cincel los dibujos geométricos y florales que son la marca del pueblo. Se entra, se mira cómo se hace y se compra en el sitio, a precio de taller: una bandeja grabada, una jarra de agua, un cazo, un cuchillo con mango de cuerno. Es el recuerdo del Cáucaso que se usa después.

El pueblo

Una calle principal de medio kilómetro, empedrada con cantos del río, con los talleres y las casas a los lados, y callejuelas que suben por la ladera. Las casas son de piedra gris con hileras de vigas de madera metidas en el muro cada metro, que es lo que las ha mantenido en pie en una zona de terremotos, con balcones de madera tallada y herrajes salidos de los talleres del pueblo. Bajo la calle corre el kürəbənd, un alcantarillado de canales de piedra que se construyó hace más de mil años y sigue funcionando, con fuentes de agua de manantial en cada tramo. Hay dos mezquitas, la Zavaro de 1791 y la Agholu de 1914, que hoy es el museo de historia local con las piezas de cobre de los mejores maestros, y los restos de los baños. Lahij está en la lista indicativa del Patrimonio de la Humanidad y, en verano, en la lista de todos los de Bakú, así que entre semana es mejor.

Calle principal empedrada de Lahij con casas de piedra y talleres
La calle principal de Lahij: cantos de río, casas de piedra con vigas de madera y los talleres abiertos.

Los paseos

Desde el pueblo salen senderos por el valle del Girdimanchay y por los bosques de hayas y robles de las laderas, con cascadas pequeñas, pastos y vistas al Babadag, de 3.629 m, que es la montaña sagrada de la zona; hay paseos de una hora a los pueblos vecinos y rutas de un día hacia las praderas de arriba, con guía del pueblo o con el mapa del móvil. De mayo a octubre; en invierno nieva y el desfiladero se cierra a ratos.

Cómo llegar y cómo seguir

Desde Bakú, dos horas y media de autopista hasta Ismayilli y desde ahí 40 km, los últimos 20 por el desfiladero, en carretera asfaltada en buena parte, con tramos estrechos y sin barrera, que se hacen en coche normal con calma; en transporte público, marshrutka de Bakú a Ismayilli y taxi al pueblo. Hay guesthouses familiares con cena y desayuno, que es la forma de ver el pueblo cuando se van los autobuses de día. Lahij se combina en dos días con Sheki, dos horas más al noroeste, con la iglesia albanesa de Kish y el palacio del kan, que es la ruta del noroeste de Azerbaiyán.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se llega desde Bakú?

Por la autopista hasta Ismayilli, dos horas y media, y luego 40 km de carretera de montaña, los últimos 20 por el desfiladero del Girdimanchay, asfaltados en buena parte y estrechos, que se hacen en coche normal despacio; no hace falta todoterreno salvo con nieve. En marshrutka hasta Ismayilli y taxi hasta el pueblo, o en excursión de día desde Bakú.

¿Qué se compra?

Cobre grabado: bandejas, jarras de agua, cazos, samovares pequeños, cuencos y platos con los dibujos del pueblo; cuchillos con mango de cuerno y candados de hierro forjado; y calcetines de lana y mermeladas de las casas. Se compra en el taller, donde se ve hacer, y a precio razonable; conviene llevar efectivo.

¿Hay dónde dormir?

Sí, media docena de guesthouses familiares con habitación, cena y desayuno, que son la mejor forma de conocer el pueblo cuando se va la gente de día; también se puede hacer como excursión desde Ismayilli o desde Bakú. En verano los fines de semana conviene reservar.