El taller de Ali Shamsi en la Ciudad Vieja de Bakú: la casa de las caras pintadas, quién es el pintor, qué se ve dentro y cómo se visita
Bajando por la calle Kichik Qala, la que corre junto a la muralla por dentro de la Ciudad Vieja de Bakú, hay una casa que no se puede no ver: la fachada está cubierta de caras pintadas de colores, ojos grandes, mujeres con el pelo al viento, y en el patio los troncos de los árboles tienen rostros tallados que miran a la calle. Es el taller de Ali Shamsi, el pintor de Bakú que lleva décadas convirtiendo su casa en una obra sin terminar, y que casi siempre está dentro, con la puerta abierta, pintando o tomando té con quien entra. No hay taquilla, ni horario fijo, ni carteles; hay que empujar la puerta. Esta guía cuenta quién es, cómo es lo que pinta, qué se ve en la casa y cómo encajarla en una mañana por Icherisheher.
Quién es Ali Shamsi
Nació en Bakú en 1953, estudió pintura en la escuela de arte de la ciudad y desde los años ochenta tiene el estudio en esta casa de la Ciudad Vieja, que ha ido pintando por fuera y por dentro hasta que la casa misma se ha convertido en su obra más conocida; es artista reconocido por el Estado, ha expuesto en Europa y Asia y sus cuadros están en colecciones de medio mundo, pero lo que lo ha hecho famoso es la puerta abierta, que cualquiera que pase por la calle puede entrar y encontrárselo con el pincel en la mano. Es un hombre de barba blanca y voz baja que habla azerí, ruso y algo de inglés, que explica si le preguntan y pinta si no, y que firma postales y, a veces, hace un retrato rápido a quien se lo pide.
Lo que pinta
Sus cuadros son de colores fuertes, azules del Caspio, rojos y ocres de Absheron, con mujeres de ojos grandes y pelo que se convierte en olas o en pájaros, rostros que salen de los árboles, peces, lunas, caballos y los símbolos de la tierra del fuego; mezcla el folclore azerbaiyano, los cuentos y el mugham, con una fantasía propia que algunos llaman surrealismo y que él no llama de ninguna manera. Hay cuadros grandes de óleo, tablas pequeñas, dibujos, y las paredes y los techos de la casa, que son el cuadro más grande. Lo de los árboles es suyo: talla caras en los troncos vivos del patio y de la calle, que siguen creciendo con el rostro puesto.
Lo que se ve dentro
Se entra por el patio, con los árboles tallados, mesas y sillas pintadas, gatos y, en verano, el artista trabajando fuera; dentro, dos o tres salas pequeñas con los cuadros colgados hasta el techo, el caballete, los botes de pintura, un rincón con té y alguna persona de la familia o algún amigo pintor. Se mira libremente, se hacen fotos, se charla y se sale cuando se quiere; en media hora se ha visto todo, en una hora se ha hablado con él. Hay cuadros y tablas pequeñas en venta, con precios que van de lo asequible de una postal firmada a lo de un óleo grande, y no hay obligación de comprar. En el taller se juntan también pintores de la ciudad, y a veces hay una exposición de alguien más colgada en una de las salas.
Cómo visitarlo y qué hay cerca
Está en la calle Kichik Qala, en la parte alta de la Ciudad Vieja, a cinco minutos a pie del palacio de los sirvanshahs y a diez de la Torre de la Doncella, y se encuentra siguiendo la muralla por dentro hasta ver la fachada de las caras; en los mapas del móvil aparece como el taller de Ali Shamsi. No hay horario fijo: por la mañana tarde y por la tarde suele estar abierto, y si la puerta está cerrada se vuelve más tarde. La entrada es libre y lo normal es dejar algo o comprar una postal. Es media hora dentro de la mañana por Icherisheher, con la Torre, el palacio y los caravasares, y se baja después al paseo marítimo y al Museo de la Alfombra; para quien lleva un viaje largo por el Cáucaso, es la cara amable de un arte monumental cuyo otro extremo está en Tiflis, en la Crónica de Georgia de Tsereteli, que es lo contrario en tamaño y en espíritu.
Preguntas frecuentes
¿Se puede comprar obra?
Sí, en el taller hay óleos, tablas pequeñas, dibujos y postales firmadas en venta, con precios que van de lo barato de una postal a lo que vale un cuadro grande; el artista o alguien de la familia los enseña y cobra, en manats o con tarjeta según el día. No hay obligación de comprar y se puede mirar sin más.
¿Hay que pagar entrada?
No, la entrada es libre y lo normal es dejar un donativo o comprar una postal; es una casa particular y un taller en uso, así que no hay horario fijo, suele estar abierto por la mañana tarde y por la tarde, y si la puerta está cerrada se vuelve más tarde o al día siguiente.
¿Dónde está?
En la calle Kichik Qala, la que corre pegada a la muralla por dentro de la Ciudad Vieja de Bakú, en la parte alta, a cinco minutos del palacio de los sirvanshahs y a diez de la Torre de la Doncella; se reconoce por la fachada de caras pintadas y los árboles con rostros tallados, y en los mapas del móvil aparece con su nombre.